Tienes cáncer de tiroides. El diagnóstico le cayó como un jarro de agua fría. Al principio pensó que no hablaban con ella, que se lo estaban contando a otra persona. Unos segundos después, los que tardó en digerir la noticia, su mirada se cruzó con la del cirujano: ¿tiene cura? Vale, pues entonces ¿qué tenemos que hacer?
Silvia Nogués se encontró con el diagnóstico de casualidad. A sus 36 años, estaba esperando los resultados de anatomía patológica de un quiste mesentérico que le habían sido extirpado. Nada le hacía sospechar que lo que había sido una intervención quirúrgica, en teoría “sin complicaciones” , le deparase este revés. Ni que decir tiene que una cosa no tenía que ver con la otra, pero lo cierto y verdad es que una cosa llevó a la otra. Porque mientras el cirujano esperaba los resultados del quiste, algo le hizo sospechar que en su cuello no todo estaba bien.
Digerida la noticia, el siguiente paso fue la cirugía. Una intervención que le dejó apenas una marca en su cuello, algo que como dice su oncólogo, puede tapar perfectamente una bonita gargantilla.
El peor momento de todo el proceso llegó con el tratamiento. Más por el periodo de ausencia que por los efectos secundarios. Y es que, a los días en el hospital, sin compañía, se sucedió un periodo de aislamiento debido al yodo radioactivo que había tomado para ‘matar’ cualquier posible resto que no hubiera sido extirpado con la cirugía.
Dos años después, Silvia afronta la vida de otra manera. Asegura que lo más importante de todo es marcarse metas cortas, fácilmente superables y, sobre todo, dar importancia a lo que verdaderamente lo tiene.
Sus hijos y su familia han sido claves a la hora de afrontar la enfermedad. Sobre todo sus pequeños que han sido quienes más de cerca han sufrido las ausencias de mamá, los cambios de humor debido a la medicación, las esperas de los resultados de los nuevos análisis.
En el Día Mundial del Cáncer, Silvia aconseja a mujeres y hombres que aprendan a conocer su cuerpo y que cualquier bultito que aparezca en él sea consultado con el médico. “Puede no ser nada, pero también puede ser el origen de algo”. Es consciente de que la prevención es primordial en estos casos y, sobre todo, cómo se afronte la enfermedad. Como en su día le dijo el oncólogo: al constipado le llamamos constipado, al cáncer, cáncer. Pero eso no significa que no tenga cura.