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martes, 10 de marzo de 2009

De cada cien pacientes, diez son diagnosticadas de cáncer de mama


Cuentan con los aparatos de diagnóstico más novedosos del mercado y comunicación directa con la prestigiosa clínica MD Anderson de Houston (Estados Unidos). Por eso, defienden a capa y espada el buen hacer de los profesionales de la Unidad de Mama del Hospital Virgen de la Salud que han reducido hasta aproximadamente quince días el diagnóstico de los posibles cánceres de mama.Las radiólogas Cristina Romero y Asunción Almenar están al frente de este servicio, en el que se realizan las pruebas que van a determinar la posible enfermedad de la paciente.
Hasta él llegan por distintas vías: desde la Unidad de Mama (60%), desde el servicio de Ginecología (20%) o procedentes de los centros de salud (20%).
Para poder organizar las revisiones y contando con los medios de que disponían, pusieron en marcha por las mañanas la agenda de ‘mamografía patológica’ en la que atienden a todas las mujeres que, a juicio de sus médicos, consideran que requieren probablemente una mamografía u otras pruebas por presentar alteraciones clínicas que sugieren patología. “Cuando una mujer viene, procuramos que se le haga todo. Se realiza la mamografía o cualquier otra exploración que requiera según nuestro criterio diagnóstico. Hay algunas mujeres que también vienen mal citadas y decidimos el cambio de prueba sobre la marcha informando a la paciente de la causa de dicho cambio, para no hacerles perder más tiempo y, si lo requiere, hacemos también el intervencionismo: drenaje, biopsia, punciones, resonancia... de tal manera que aquí sólo sea un profesional el que decida si la mama es normal, según un criterio de calidad que nos impusimos”.
“ESTO ES GRATUITO”. La Unidad de Mama cuenta con un prestigioso equipo en el que trabajan todos los especialistas por los que debe pasar la mujer diagnosticada de cáncer de mama. Ocurre que, en muchas ocasiones, con el diagnóstico en la mano, las pacientes buscan una segunda opinión en clínicas privadas e incluso, fuera de España. “Siempre les digo: esto es gratuito, aquí te ofrecemos todo el tratamiento, lo único que te pido es que me dejes acabar, darte una conclusión y después entiendo que pidas una segunda opinión, por mi parte no hay inconveniente alguno en facilitar las pruebas a las pacientes porque además son suyas, eso dice la ley…y en ningún caso se toman represalias o se les impide volver ”, afirma la doctora Cristina Romero.
Es la batalla que muchos médicos mantienen, la creencia de que la Seguridad Social, por ser gratuita, tiene peores especialistas y peores medios que la sanidad privada.
LO MÁS NOVEDOSO. El Hospital Virgen de la Salud dispone de un mamógrafo de última generación que se instaló en 2005, un mes después de haber sido presentado en Chicago. Además, poseen monitores de alta resolución con los que poder ofrecer mejores diagnósticos. “Está todo digitalizado. Los médicos desde sus Centros de Salud pueden disponer de los informes en 24 horas con lo cual eso agiliza muchísimo todos los trámites”.
Por el servicio de Radiología pasan alrededor de 9.000 mujeres al año. Aproximadamente, se detectan nueve cánceres de cada 100 mujeres vistas.

Cirugía reconstructiva

Si sólo nombrar la palabra cáncer ya hace que las piernas tiemblen, el pensar en la extirpación de una parte de tu cuerpo tan íntimamente ligada a la estética y la vida sexual femenina como es la mama, provoca una sensación de desolación e impotencia que sólo pueden explicar quienes han pasado por ello.
De ahí que los cirujanos que integran la Unidad de Mama del Hospital virgen de la Salud apuesten siempre por ofrecer a la paciente la reconstrucción mamaria en el mismo momento en el que se produce la extirpación. No en vano, la Unidad dispone de un servicio de Cirugía Plástica que atiende a todas las pacientes que han optado por la reconstrucción.
Tres cirujanos atienden este servicio. Generalmente, visitan a la paciente a la vez que los cirujanos que tienen que realizar la extirpación mamaria, para ofrecerle la reconstrucción inmediata. “Le explicamos lo que se le va a quitar y las posibilidades de reconstrucción que tiene”, explican desde el servicio de Cirugía Plástica.
Los cirujanos apuestan porque la paciente sea informada en todo momento de la existencia de esta posibilidad, “y que sea ella la que decida, pero siempre que tenga toda la información a su alcance”. Insisten en que “nunca ponemos presión en la paciente, simplemente explicamos las opciones y es ella la que al final elige”.
DISTINTAS RECONSTRUCCIONES. Una vez que la paciente da el sí a la reconstrucción, se le muestran todas las posibilidades y se le explica qué tipo de reconstrucción es adecuada para cada caso.
Actualmente, en el Hospital Virgen de la Salud se llevan a cabo dos tipos de reconstrucciones: con tejido propio de la paciente o con elementos extraños: expansores y prótesis.
Con todo a favor, se opta por la reconstrucción inmediata, lo que va a permitir que en la misma intervención quirúrgica se reconstruya la mama. Esto tiene varias ventajas, aunque las principales son que se evita una nueva intervención quirúrgica y nuevas cicatrices que luego dificultarían una segunda operación.
CONSEGUIR EL MISMO ASPECTO. El doctor De la Fuente asegura que uno de los mayores handicap con que se encuentran las pacientes es el de su aspecto físico tras la intervención. “Muchas veces los médicos no caemos en la cuenta de que para las pacientes es un mundo saber cómo les va a sentar la ropa si les falta una mama. De ahí la importancia de la reconstrucción”.

lunes, 2 de marzo de 2009

Una de las mejores Unidades de Mama del país


El mundo se te cae a los pies cuando el médico te da el diagnóstico: Cáncer de mama. La máquina empieza a funcionar y por la mente pasan numerosas imágenes de tu vida y de lo que te espera a partir de ese momento. Pero también es cierto que el 60 por ciento de las mujeres que en España padece cáncer de mama se cura y, dentro del ‘palo’ que supone informar a la paciente del diagnóstico, también se le cuentan los progresos y avances que ha habido en este campo y que lo último es arrojar la toalla.

El Hospital ‘Virgen de la Salud’ de Toledo dispone de una de las mejores y más completas Unidades de Mama del país. Oncólogos, cirujanos de mama, radiólogos, psiquiatras, radioterapeutas, rehabilitadores, ginecólogos, anatomopatólogos, enfermeras y ahora también cirujanos plásticos son los que componen la mencionada unidad.
Todos, como una piña, se reúnen una vez por semana para exponer los casos y decidir qué es lo que más conviene a cada paciente. De este modo, cada departamento tiene conocimiento de todos y cada uno de los casos que se llevan en la Unidad.

Los ginecólogos aconsejan la exploración mamaria personal a todas las mujeres, con el objetivo de detectar rápidamente cualquier cambio en sus mamas: la aparición de un bulto, enrojecimiento de la piel, secreción de líquido por el pezón que no es leche... En caso de aparición de alguno de estos síntomas, lo más importante es acudir con prontitud al médico.

En la Unidad de Mama lo primero que se hace, tras ver y explorar a la paciente y siempre ante la sospecha de un posible cáncer, es enviarla al servicio de Radiología.


Allí, le hacen los estudios pertinentes y cuando las radiólogas tienen todas las pruebas y antes de que sea informada la paciente, se reúne toda la Unidad en una sesión clínica en la que se exponen los resultados de las pruebas y donde se presentan todos los casos y se decide qué hacer.


Es aquí donde comienza la maquinaria: informar a la paciente, operación, tratamiento... con el único objetivo de extirpar el cáncer y continuar con una vida lo más parecida a la que había llevado anteriormente.

(Este artículo estractado, de Rosa Nogués, fue publicado en La Tribuna de Toledo en 2006, coincidiendo con el Día Internacional del Cáncer de Mama)

viernes, 27 de febrero de 2009

"Tienes...cáncer de mama"



Sus ojos vivarachos y el constante movimiento de sus manos muestran a una mujer comprometida con la vida, preparada para afrontar cualquier eventualidad y darle unos capotazos si vienen mal dadas. Carmen Pérez ha aprendido mucho de esto en los últimos años, aunque quizás precisamente esta forma de ser es la que le ha servido para afrontar serena y paciente su enfermedad: cáncer de mama.
En su libro ‘90C-75B ¿y qué?’, esta coruñesa afincada en Toledo cuenta su experiencia con la enfermedad. A Carmen, el diagnóstico le llegó filtrado a través de su marido. No es que ella no estuviera preparada para escucharlo. Lo estaba del mismo modo que cada uno de nosotros podemos estarlo. Era consciente de que tenía un bultito en el pecho, diagnosticado como un fibroadenoma. Lo que no podía pensar era que ese bultito que, en principio no debía darle mayores complicaciones, era en realidad un cáncer de mama. Quizás por eso había dejado el teléfono de su marido para que le llamaran cuando estuvieran los resultados de la mamografía y demás pruebas que la habían realizado.
A raíz del diagnóstico, Carmen sufrió en su cuerpo todas las transformaciones posibles y, pese a que el bajón también estuvo presente en muchos momentos, probablemente más de los que a ella le hubiera gustado tener, su forma de ser, junto al apoyo de su familia, fueron vitales para pasar este duro trance.
En esos momentos, escribir se convirtió “en la actividad prioritaria de mi lista”. Aconsejada por su terapeuta, Carmen comenzó a confeccionar una lista con las cosas que tenía que hacer a diario. “Con el paso del tiempo descubrí que planificar actividades que yo consideraba absurdas me ayudaba a gestionar el tiempo, a liberar tensiones, a cumplir mis objetivos, a asimilar que con el cáncer se puede vivir. Empecé a hablar de mi enfermedad”, afirma en su libro.
Y así, poco a poco, Carmen contó una pequeña parte de sus vivencias, de sus sentimientos... y las transformó en un libro, editado por Ediciones Letra Clara.
Es consciente de que la actitud que uno muestre frente a la enfermedad es vital a la hora de afrontarla. Es algo que le enseñó su oncólogo. “Esto es un proceso muy largo. Si eres fuerte, si comes bien, si te relajas, si, a pesar de los días malos, que seguro llegarán, lo superas, te vas a curar. De ti depende. La decisión es personal: o el cáncer o tu vida. Piénsalo”. Y, por el momento, Carmen lo tiene claro: su vida.
Y de este modo, intentando no dejarse vencer por el desánimo, comenzó una nueva vida de la que habla como si fuera la de otro, como si esto a ella nunca le hubiera sucedido.
No conocía a Carmen antes de mi charla, más que entrevista. Pero, sin duda, es un buen ejemplo para plantarle cara a cualquier mal diagnóstico, a cualquier mal día.

Un diagnóstico casual

Tienes cáncer de tiroides. El diagnóstico le cayó como un jarro de agua fría. Al principio pensó que no hablaban con ella, que se lo estaban contando a otra persona. Unos segundos después, los que tardó en digerir la noticia, su mirada se cruzó con la del cirujano: ¿tiene cura? Vale, pues entonces ¿qué tenemos que hacer?
Silvia Nogués se encontró con el diagnóstico de casualidad. A sus 36 años, estaba esperando los resultados de anatomía patológica de un quiste mesentérico que le habían sido extirpado. Nada le hacía sospechar que lo que había sido una intervención quirúrgica, en teoría “sin complicaciones” , le deparase este revés. Ni que decir tiene que una cosa no tenía que ver con la otra, pero lo cierto y verdad es que una cosa llevó a la otra. Porque mientras el cirujano esperaba los resultados del quiste, algo le hizo sospechar que en su cuello no todo estaba bien.
Digerida la noticia, el siguiente paso fue la cirugía. Una intervención que le dejó apenas una marca en su cuello, algo que como dice su oncólogo, puede tapar perfectamente una bonita gargantilla.
El peor momento de todo el proceso llegó con el tratamiento. Más por el periodo de ausencia que por los efectos secundarios. Y es que, a los días en el hospital, sin compañía, se sucedió un periodo de aislamiento debido al yodo radioactivo que había tomado para ‘matar’ cualquier posible resto que no hubiera sido extirpado con la cirugía.
Dos años después, Silvia afronta la vida de otra manera. Asegura que lo más importante de todo es marcarse metas cortas, fácilmente superables y, sobre todo, dar importancia a lo que verdaderamente lo tiene.
Sus hijos y su familia han sido claves a la hora de afrontar la enfermedad. Sobre todo sus pequeños que han sido quienes más de cerca han sufrido las ausencias de mamá, los cambios de humor debido a la medicación, las esperas de los resultados de los nuevos análisis.
En el Día Mundial del Cáncer, Silvia aconseja a mujeres y hombres que aprendan a conocer su cuerpo y que cualquier bultito que aparezca en él sea consultado con el médico. “Puede no ser nada, pero también puede ser el origen de algo”. Es consciente de que la prevención es primordial en estos casos y, sobre todo, cómo se afronte la enfermedad. Como en su día le dijo el oncólogo: al constipado le llamamos constipado, al cáncer, cáncer. Pero eso no significa que no tenga cura.